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miércoles, 30 de octubre de 2013

Óxido de perdición.

¿Dónde estoy? ¿Dónde estás? Soy dos personas que ya no merecen más que el llorar. Soy la muerte de la sangre, el funeral de toda emoción. Párpados lánguidos, casi cerrados, que nunca desearon más que ese temblor.

No soy más que la sombra de la sombra de lo que fui. No soy más que un suspiro de lo que fue. ¿Dónde quedó la magia? ¿Dónde quedé yo?


No recuerdo mi nombre, el ruido lo borró. Desesperación, llanto, la convivencia nos mató.
Asesina de risas, asesina de inspiración, asesina de vidas, eres muerte y perdición.



Soy óxido en tus viejas manos, precioso furor, báñame en tu líquido de oro, guárdame  una décima de tu sabor.

En mis labios, desazón, mordidos hasta la herida, ruin recuerdo de expiración, redímeme vida,  que de quimeras, muero yo.


¿Dónde estoy? ¿Dónde estás? El silencio te conserva, en el ruido me hallo yo. Máquina latiente, desesperación incipiente, locura sin remisión. Sálvame, elévame contigo a dónde ni los dioses conocen lugar. Socórreme, ayúdame, que, sola, me hundo en su mar. Exasperación, despecho, ira y dolor, muerte a cada uno de mis hijos, que nonatos desaparecieron sin amor.

sábado, 17 de septiembre de 2011

El sol.

Extraños paisajes veo, música por los auriculares escucho. Son cosas que quieren llegarme al corazón, hacen que mis verdaderos sentimientos florezcan, que están bien guardados pues si por tan solo un instante los dejara volar me volvería loca, me haría ver la verdad de mi vida. Cosas que intento ocultar, cosas que intento olvidar. Una enorme grieta en el pilar de mi vida que nunca se arreglará y si lo intentas tocar, todo se viene abajo.
Se acumula… Se acumula… Como una bola de nieve… Me intento distraer… Escritura, pintura, amor… Pero son cosas banales que (Sobre todo lo último) no quiere estar de mi lado y no hace más que agrandar la pelota. Si, hay momentos preciosos en los que soy capaz de olvidarme de todo y simplemente sonreír, gritar como si algo en mi pecho explotara, o quisiera hacerlo.
 La felicidad, en mi caso, se debe tras resignarme aunque ahora tenga más que nunca la oportunidad para hacer mis sueños realidad… Todas mis “ansias” quedan aplacadas por el amor. Pero es malo, ya que nunca lo consigo y evidentemente si me resigno también ahí no tengo oportunidad de “explotar”, no tengo una válvula de escape a todo esta rabia y frustración acumulada durante, sobre todo este último año o más que nada desde septiembre que me di en la cara con la realidad.



No tengo nada ni nadie, pero el sol luce a mi lado susurrándome que me brinda todos los días, que tengo el mundo, que tengo las oportunidades, que la belleza me rodea, que la felicidad se encuentra secándose las lágrimas y alzando la cabeza y seguir caminando. Que hay presente, que hay futuro… Que el sol luce todos los días aunque no lo veas. Que las estrellas están ahí brillando sobre tu cabeza y que solo hace falta mirar y confiar, mirar y sentir y sobre todo y ante todo SONREÍR.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La senda de las palabras.

Comienzo esta senda de palabras con aquellas que le han dado nombre y título a este pequeño lugar.
Una canción antigua, sentimientos lejanos, que no son más que los percusores de una historia, de una vida, de un momento, pero también estallido de la magia, el despertar del gigante y el brotar de la sangre que corre por mis venas.
Aquella a la que llaman inspiración. Aquello que llaman escribir. Aquello que llamo "Yo".
"El viento recuerda tu piel,
la luna piensa sin fin,
la lluvia llora tu nombre,
y yo, me quedo sin ti.

El largo invierno quedó,
la nieve vino a por mi,
tu sombra me atrapó,
solo me queda morir.

El viento me arrastra sin fin,
me lleva a tu corazón.
No tengo miedo a la muerte,
si en ella encuentro tu amor..."