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miércoles, 30 de octubre de 2013

Óxido de perdición.

¿Dónde estoy? ¿Dónde estás? Soy dos personas que ya no merecen más que el llorar. Soy la muerte de la sangre, el funeral de toda emoción. Párpados lánguidos, casi cerrados, que nunca desearon más que ese temblor.

No soy más que la sombra de la sombra de lo que fui. No soy más que un suspiro de lo que fue. ¿Dónde quedó la magia? ¿Dónde quedé yo?


No recuerdo mi nombre, el ruido lo borró. Desesperación, llanto, la convivencia nos mató.
Asesina de risas, asesina de inspiración, asesina de vidas, eres muerte y perdición.



Soy óxido en tus viejas manos, precioso furor, báñame en tu líquido de oro, guárdame  una décima de tu sabor.

En mis labios, desazón, mordidos hasta la herida, ruin recuerdo de expiración, redímeme vida,  que de quimeras, muero yo.


¿Dónde estoy? ¿Dónde estás? El silencio te conserva, en el ruido me hallo yo. Máquina latiente, desesperación incipiente, locura sin remisión. Sálvame, elévame contigo a dónde ni los dioses conocen lugar. Socórreme, ayúdame, que, sola, me hundo en su mar. Exasperación, despecho, ira y dolor, muerte a cada uno de mis hijos, que nonatos desaparecieron sin amor.

viernes, 7 de octubre de 2011

Seguiré escribiendo...

" En un viejo folio inservible, en una mesa, en mis propias manos, con las gastadas teclas de un ordenador, en los márgenes en blanco de algún falso libro... Incluso sin escribir...
No podrán conmigo...
¡Yo seguiré escribiendo!


Podréis robarme todo y cambiarme por completo.
Podréis destrozame y hundirme, pero nunca podréis robarme mi sangre, la vida que llega a mis dedos convirtiéndose en escritura.
Bajo la montaña o en el fuego...
¡Yo seguiré escribiendo!

Me dejaréis a un lado como un harapo viejo. Me haréis sufrir lo imposible, pero me veréis siempre con mi mirada en vuestra mirada y con vuestro miedo en mis ojos me levantaré y con sangre en las rodillas...
¡Yo seguiré escribiendo!

Cuando el odio y la ira me superen, cuando la impotencia haga mis ojos desbordar... Cuando cuenta deis que mi mundo destruir quisisteis...
Cuando me matéis...
¡Yo seguiré escribiendo!"

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La extraña sensación

Pensamientos de hace un año, cuando la incertidumbre me era algo tan nuevo, tan misterioso como tenebroso. Miedo a lo desconocido. Miedo a perder lo que nunca tuve, a ganar lo que no fui.
La extraña sensación de olvidar como se controla una vida a que te la controlen a ti.

¿Sabéis de esa sensación que se siente cuando haces algo que no quieres hacer, pero no tienes más remedio que hacerlo?
Pues eso es lo que siento desde hace unas semanas con más intensidad, aunque ese sentimiento lleva conmigo todo el verano.
Ese querer y no poder, ese desear sin poder nunca alcanzar... Esa extraña sensación.
Sé que en cuanto esta feria termine me sentiré más sola que nunca, comienzo esa nueva vida que llevo viendo desde la barrera mucho tiempo, pero que nunca pensaba que me iba a tocar a mi.
Perder un estilo de vida para ganar otro nuevo, sin saber si será mejor o peor, me siento perdida y sin embargo con animo al ver lo que se me viene encima.
Cambios, cambios, cambios... Esa es la única palabra que tengo en mente últimamente.
Me distancio de la gente que más quiero, de aquellos que han hecho de mi vida un lugar casi perfecto y a los que les debo todo sin poder dar nada.
Comenzar la Universidad, practicamente sola, en una carrera que sé que lo voy a pasar mal.
Me tengo que olvidar de esta vieja vida... Algo que considero imposible. Olvidar de todas las cosas que me han hecho feliz... Algo imposible... Culpa de esa extraña sensación.

La senda de las palabras.

Comienzo esta senda de palabras con aquellas que le han dado nombre y título a este pequeño lugar.
Una canción antigua, sentimientos lejanos, que no son más que los percusores de una historia, de una vida, de un momento, pero también estallido de la magia, el despertar del gigante y el brotar de la sangre que corre por mis venas.
Aquella a la que llaman inspiración. Aquello que llaman escribir. Aquello que llamo "Yo".
"El viento recuerda tu piel,
la luna piensa sin fin,
la lluvia llora tu nombre,
y yo, me quedo sin ti.

El largo invierno quedó,
la nieve vino a por mi,
tu sombra me atrapó,
solo me queda morir.

El viento me arrastra sin fin,
me lleva a tu corazón.
No tengo miedo a la muerte,
si en ella encuentro tu amor..."