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miércoles, 30 de octubre de 2013

Óxido de perdición.

¿Dónde estoy? ¿Dónde estás? Soy dos personas que ya no merecen más que el llorar. Soy la muerte de la sangre, el funeral de toda emoción. Párpados lánguidos, casi cerrados, que nunca desearon más que ese temblor.

No soy más que la sombra de la sombra de lo que fui. No soy más que un suspiro de lo que fue. ¿Dónde quedó la magia? ¿Dónde quedé yo?


No recuerdo mi nombre, el ruido lo borró. Desesperación, llanto, la convivencia nos mató.
Asesina de risas, asesina de inspiración, asesina de vidas, eres muerte y perdición.



Soy óxido en tus viejas manos, precioso furor, báñame en tu líquido de oro, guárdame  una décima de tu sabor.

En mis labios, desazón, mordidos hasta la herida, ruin recuerdo de expiración, redímeme vida,  que de quimeras, muero yo.


¿Dónde estoy? ¿Dónde estás? El silencio te conserva, en el ruido me hallo yo. Máquina latiente, desesperación incipiente, locura sin remisión. Sálvame, elévame contigo a dónde ni los dioses conocen lugar. Socórreme, ayúdame, que, sola, me hundo en su mar. Exasperación, despecho, ira y dolor, muerte a cada uno de mis hijos, que nonatos desaparecieron sin amor.

domingo, 19 de agosto de 2012

¿Dónde se escondió el último amanecer?


De repente, la música se había ido y la luz apagado; y sin darme cuenta, el día había tocado a su fin...



Te esperé, y te esperé durante horas... Y sólo obtuve el silencio de respuesta.

Comprendí que aquellos petardos nunca calentaron mi corazón más que la llama de una vela y que significaban menos que ella. Murió la ironía.

Dijiste que la esperanza es lo último que se pierde, mientras te sonreía intentando ocultar mis ganas de llorar.


Dime, ¿Dónde escondiste la sonrisa? La busco y no la encuentro. Mira al horizonte y en diez minutos puede hacerse de noche. Oculta el día.

Oculta el día bajo el velo de tu sombra, por que mi noche empieza con el amanecer.

Y, entendí, que la oscuridad no pertenece a los ojos, sino al corazón.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La senda de las palabras.

Comienzo esta senda de palabras con aquellas que le han dado nombre y título a este pequeño lugar.
Una canción antigua, sentimientos lejanos, que no son más que los percusores de una historia, de una vida, de un momento, pero también estallido de la magia, el despertar del gigante y el brotar de la sangre que corre por mis venas.
Aquella a la que llaman inspiración. Aquello que llaman escribir. Aquello que llamo "Yo".
"El viento recuerda tu piel,
la luna piensa sin fin,
la lluvia llora tu nombre,
y yo, me quedo sin ti.

El largo invierno quedó,
la nieve vino a por mi,
tu sombra me atrapó,
solo me queda morir.

El viento me arrastra sin fin,
me lleva a tu corazón.
No tengo miedo a la muerte,
si en ella encuentro tu amor..."