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miércoles, 30 de octubre de 2013

Óxido de perdición.

¿Dónde estoy? ¿Dónde estás? Soy dos personas que ya no merecen más que el llorar. Soy la muerte de la sangre, el funeral de toda emoción. Párpados lánguidos, casi cerrados, que nunca desearon más que ese temblor.

No soy más que la sombra de la sombra de lo que fui. No soy más que un suspiro de lo que fue. ¿Dónde quedó la magia? ¿Dónde quedé yo?


No recuerdo mi nombre, el ruido lo borró. Desesperación, llanto, la convivencia nos mató.
Asesina de risas, asesina de inspiración, asesina de vidas, eres muerte y perdición.



Soy óxido en tus viejas manos, precioso furor, báñame en tu líquido de oro, guárdame  una décima de tu sabor.

En mis labios, desazón, mordidos hasta la herida, ruin recuerdo de expiración, redímeme vida,  que de quimeras, muero yo.


¿Dónde estoy? ¿Dónde estás? El silencio te conserva, en el ruido me hallo yo. Máquina latiente, desesperación incipiente, locura sin remisión. Sálvame, elévame contigo a dónde ni los dioses conocen lugar. Socórreme, ayúdame, que, sola, me hundo en su mar. Exasperación, despecho, ira y dolor, muerte a cada uno de mis hijos, que nonatos desaparecieron sin amor.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Mi mente explotó.

¿Qué hacer, qué pensar, cuando una de las razones de tu vida, ese algo que te hace continuar cuando no hay nada mas… desaparece?
Darte cuenta de que tu corazón ha dejado de latir y que te has convertido en insensible a todas las emociones, que no sientes ni frío ni calor dentro de ti…
Sentirte vacía… Sin alma… Sólo un pesado cuerpo que anda por inercia… Que vive por inercia.


 
La mirada en el vacío, pues ya has visto todo lo que tenías que ver. El oído a la lluvia, por que, también has escuchado todo lo que tenías que escuchar. La voz en el silencio, por que, ya no hay nada más que decir, nada más que contar…
Faz inquebrantable, ya no cambiará. No reír, no decir, no soñar… Prohibido está.
Y en el abismo, en el insondable abismo sin fin que veis desde el borde sin mirar por miedo a caer, allí vivo yo… Agazapada en mi misma, sin poder salir… Sin querer salir…

No. No niego todo lo que sentí. No. No lo niego. No tengo miedo de decir todo lo que sufrí por ti, por que me hiciste, al menos, sentir viva.
Sé que ahora seré sólo más fuerte, que me creceré y me elevaré del suelo. Por que el “No puedo” murió hace mucho para mi. Por que si, el golpe me ha tumbado y me ha destrozado, pero chico, no pienses que me voy a quedar ahí por mucho tiempo.
Mi mente explotó… Es hora de recoger los pedazos y empezar otra vez…